
De todo aquello malo que había venido viviendo desde hace un tiempo, y que, cuando viene una mala siempre viene acompañada de otras... Poco a poco, he comenzado a vivir momentos de felicidad, los que anhelo con todo el corazón, se queden definitivamente en mi... A mi puerta, ha venido uno de mis hijos mayores, le había perdido yo hace mucho, su abuela, mi propia progenitora, los había arrancado de mi lado, producto de su deseo de venganza hacia mi padre, el rencor nacido hacia mí y lo que yo le representaba... Sí, puede parecer extraño lo que digo, más para mi dolor es tan real como la existencia triste que he llevado desde algunos años, pero el tiempo ha pasado, y al haber sembrado una buena semilla, al menos uno de mis hijos, ahora ya mayor de edad, ha regresado a mi lado, demostrándome una vez más que, el ser supremo nunca me abandona, siendo en mis momentos más oscuros, cuando me demuestra estar a mi lado...
Hoy a salido el sol, entrando a mi vida alegría, dándome nuevos motivos, nuevos sueños, nuevas ilusiones, nuevas esperanzas... llevándose todo eso que me atormentaba, mis tristezas, mis angustias, mi desdicha... estoy comenzando a nacer nuevamente, el proceso será lento y largo, más vale la pena vivirlo...
Mientras, mi viaje a esa nueva vida que esperaba hacer lejos de aquí tendrá que esperar por mi hijo me necesita, y mi corazón necesita reponer parte de aquellos años que no estuvo a mi lado, (tanto como por aquel maldito incidente con aquella imbécil que decía ser mi amiga, para mostrarme que era una maldita malintencionada traicionera, y cuyo escándalo me tiene atrapada) ... para viajar, siempre me quedan mañanas...
Mi felicidad, ver a mis hijos menores mostrándole a su hermano cuánto lo han extrañado, y cómo lo quieren, y a la vez, poder yo abrazar, mirar, besar, acariciar, regalonear y sentir a mi hijo en cada momento que me es posible, sin cansarme de ello...

2 comentarios:
No sabes la alegría que me da saber que cosas hermosas pueden pasarle a alguien, que aunque no conoces, aprecias. Tú poema refleja esa alegría y esa paz. Tus palabras siempre sinceras y honestas con que compartes cosas tan íntimas, es algo que se te agradece.
Las alegrías aveces exigen sacrificios y esta parece que no fue la excepción, en todo caso y ya que es invocado a Dios, recuerdo una frase de San Agustín, ama y haz lo que quieras, además según se siempre es más feliz el que da que el que recibe. Es tiempo de darte otra vez y eso aunque parezca tonto, nunca quedará sin recompensa. Por lo tanto tendrás que posponer tus planes de transformarte en caminante por por un motivo superior que te alegrará y alegrará a tu hijo.
En hora buena.
Disfruta tu felicidad, yo me laegro mucho por ello.
Besos
Patricio
gracias Patricio, eres muy gentil en tu comentario, la verdad es que esta vez no pretendía otra cosa que cantar mi felicidad al tener a mi hijo cerca... y como siempre, mis poemas hablan de mis vivencias, y las de ahora, son especialmente felices...
Un beso
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